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...Dejamos de mirar si hay monstruos debajo de nuestra cama....

      ...Cuando nos damos cuentas de que los monstruos están dentro de nosotros...
















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30 preguntas que nadie pregunta

1. ¿Duermes con las puertas (armarios, cajones...) abiertas o cerradas?
Todo cerrado por el simple hecho de que no me gusta tenerlas abiertas si no las estoy usando. En cuanto a la puerta de mi dormitorio, antes no me gustaba tenerla cerrada, pero ahora solo duermo con la puerta abierta cuando es verano

2. ¿Coges los champús y demás cosas de los hoteles?
Son botes enanos que se gastan si te duchas a menudo en el hotel, así que, ¿para qué llevármelos si en mi casa los tengo más grande y mejores?

3. ¿Te gustan los post it?
Apenas los he usado, pero su utilidad le encontrarán otros

Destrozando al icono de la maldad: Maléfica

CONTIENE SPOILERS. AVISADO QUEDAS
Todos conocemos el cuento de hadas que Disney recreó allá por 1959. En un mundo donde la magia y las hadas existen, Maléfica es el hada más poderosa y a la misma vez la más oscura de todas, causante de que Aurora, la primogénita de los reyes del reino, quedase maldita y que, en su decimosexto cumpleaños, se pincharía el dedo con una rueca y moriría. Pero, de “las tres hadas buenas” que asistieron a la fiesta a concederle unos dones al bebé, una de ellas aún no había podido regalarle un don a causa de la interrupción de Maléfica, por lo que intentó modificar la maldición: en lugar de morir, caería en un profundo sueño interminable, que solo se rompería con un beso de amor verdadero.
Pues bien, esta parte es la única semejanza que encontrarás del cuento en esta película. Y ni eso.
Creo que todos tenemos en un alta estima a la villana más villana de todas, una mujer con más maldad que Cruella de Vil, que Úrsula y que la madrastra de Blancanieves. A fin d…

Sobre el filo de un cuchillo

Hielo y desenlace. El instante se congela, imposible. Inimaginable. Real. Todo el ser puede transformarse en un grito, tan rápido como si fuera a lomos de un cuchillo arrojado al aire.  En aquel instante no se es músculo y sangre , sino únicamente aire apresurándose para formar un grito que podría ser infinito